El coronel no tiene quien le escriba

Título: El coronel no tiene quien le escriba
Sinopsis:

Basada en la novela del mismo nombre del autor Gabriel García Márquez, pero ambientado en los años cuarenta, la película es una reflexión sobre la vida y sus ilusiones por el mexicano Ripstein, el maestro Arturo. En un pequeño pueblo costero en México en la década de 1940, un coronel obstinado de los anticlericales y la Guerra Cristera mantiene la espera de la pensión que se le ha prometido a él, pero que nunca se le entregó. Todos los viernes, se va a los muelles, vestidos con su mejor traje a la espera de la llegada de la carta que anunciará su pensión. Todo el mundo sabe que está esperando en vano, pero se niega a afrontar la realidad, a pesar de que, en lo profundo de su corazón, él sabe que la carta no llegará nunca. Su esposa sufre de asma, su hijo Agustín fue asesinado por los fascistas, y el techo sobre su cabeza pronto será llevado por el impago de la hipoteca. Sin embargo, el coronel destaca por su sueño, se niega a renunciar a pesar de la pobreza y el hambre.

Él sabe que si deja ir ese pensamiento, no hay nada más que pueda hacer. Su esposa, Lola propone vender el gallo, que es lo único que queda detrás de su hijo. Pero el coronel no quiere renunciar al gallo de pelea, él cree que va a ganar un día. La historia se representa en un estilo narrativo sencillo y directo a diferencia de trabajos anteriores de Ripstein, que es más barroco, o el estilo mágico de Márquez y a su vez realista. Repitiendo en primeros planos y acentuando los daños y perjuicios de una larga espera y la esperanza en la fuerza interior de una persona. El veterano Fernando Luján es notable como el coronel, pero la española Marisa Paredes brilla como la mujer que sufre en su dignidad. Salma Hayek tiene una breve aparición como la prostituta que tenía una relación con Agustín.

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